sábado, 18 de mayo de 2013

10 años de Cine en Barcelona



Durante toda una década 2003-2013, José María Caparrós (catedrático de H. ª del Cine de la UB) ha amenizado con su sabiduría y talento, bajo la dirección de Juan Ignacio Vargas (gerente cultural y Dr. H. ª), los ciclos de cine fórum organizados por la Alumni Navarrensis de Barcelona en el campus del IESE. Se han trabajado durante estos diez años temas bien diferentes, de altísima calidad y con un éxito excepcional en la ciudad condal.
Se ofrecieron ciclos culturales por continentes como fueron “Europa a través del séptimo arte” (2003-2004) con obras como la británica Secrets and Lies (Leigh, 1996), la italiana La vita è bella (Benigni, 1998), la francesa Ça commence aujourd'hui (Tavernier, 1999) y la danesa Dancer in the Dark (von Trier, 2000). Y el de “Cine asiático” (2005-2006) con cintas como la iraní Ta´m e guilass (Kiarostami, 1997), la india Monsoon Wedding (Nair, 2001), la coreana Jibeuro (Yung-Yang, 2002) y la china Wo de fu qin mu quin (Yimou, 1999)que hicieron las delicias de los espectadores, descubriendo nuevas sensibilidades artísticas.
También se pudo disfrutar de ciclos de carácter temático, como el de “Comedia clásica” (2007-2008) donde se disfrutó de películas como las angloamericanas The Apartment (Wilder, 1960), Green Card (Weir, 1990) y Small Time Crooks (Allen, 2000), así como la española de Mía Sarah (Ron, 2006) a la que asistió su director Gustavo Ron, despertando sonrisas y lágrimas. Además se visualizó el ciclo titulado “Entre defensas y acusaciones. El mundo jurídico en la gran pantalla” (2009-2010) con títulos tan atractivos como Witness for the prosecution (Wilder, 1957), Judgment at Nuremberg (Kramer, 1961), The Verdict (Lumet, 1982) y The Client (Schumacher, 1994) con aportaciones interesantes de los asistentes. Sin olvidar el dedicado al de ambientación de época, como fue “Exquisitez británica” (2012-2013), con realizaciones de gran éxito como fueron Howards End (Ivory, 1992) Shadowlands (Attenborugh), The Remains of the Day (Ivory) –ambas de 1993- y A Room With a View (1985). Verdaderas delicias para los placeres intelectuales y artísticos del espectador.
No han dejado de tratarse a los grandes directores del mundo de la Cinematografía como son algunos –Allen y Eastwood- o han sido –Ford e Hitchcock- con ciclos tan sabrosos como los de “Woody Allen, solo detrás de la cámara” (2004-2005) con obras tan enjundiosas como Interiors (1978), The Purple Rose of Cairo (1985), September (1987) y Manhattan (1979) cuyo fruto en el coloquio dieron mucho de qué hablar, como la obra de Caparrós Woody Allen, barcelonés accidental. Solo detrás de la cámara, Madrid, Encuentro, 2008. Además, se disfrutó de otro cineasta norteamericano, que ha hecho las delicias de muchos como actor, pero esta vez bajo otro enfoque: “La sociedad estadounidense vista por Clint Eastwood” (2010-2011), con las cintas Mystic River (2003), Million Dollar Baby, (2004), Changelign (2008) y Gran Torino (2009) con un éxito abrumador tanto entre el público como en la crítica. De entre los clásicos ya fenecidos, destacaron los ciclos del británico “Hitchcock, el mago del suspense” (2008-2009) que maravillaron nuevamente a todo el mundo con sus films Spellbound (1945), Vertigo (1958), Psicosis (1960) y The Birds (1963). Sin olvidar a otro grande como fue “John Ford: la mirada irlandesa del mundo americano” (2011-2012) que defendía los valores más tradicionales sin miedo a la denuncia social con sus maravillosas Stagecoach (1939), The Grapes of Wrath (1940), The Quiet Man (1952) y The man who shot Liberty Valance (1962).
Se expusieron cintas cinematográficas relacionadas con asuntos de ayer y de hoy en el mundo de la escritura, bajo el título “De la Literatura al Cine” (2006-2007) donde se resaltaron las principales lenguas europeas como Cyrano de Bergerac (Repenau, 1990) –obra homónima del escritor francés Edmond Rostang-, Doctor Zhivago, (Lean, 1965) –del ruso Boris Pasternak-, Henry V (Branach, 1988) –del inglés William Shakespeare- y El Abuelo (Garci, 1988) del genial escritor español, Benito Pérez Galdós. Vistas en versión original –como otros ciclos- y viendo el trasfondo histórico y su comparación con la obra literaria primigenia.
En definitiva, una década de cultura cinematográfica en la ciudad condal, que continuará su periplo fuera de los muros de la Universidad de Navarra, para trasladarse a otros foros intelectuales de la capital catalana, con el mismo dueto de Caparrós y Vargas gracias a Barcelona Cultural.

domingo, 5 de mayo de 2013

Hong gao liang



Hong gao liang, Z. Yimou, China, 1988

El maestro chino Zhang Yimou, se lanzó a una maravillosa y evocadora producción de época (años treinta del turbulento siglo XX) de la China rural durante la ocupación japonesa. Un hecho tan cotidiano, como el matrimonio entre una joven y un propietario de una finca de sorgo, es realzado a una obra poética sobre el amor, las relaciones humanas, el trabajo y la guerra.
La hermosa actriz Gong Li –que caracteriza a la joven esposada Ju'er- de camino a dicho enlace, se enamora de uno de sus porteadores, puesto que el esposo muere de lepra. Las relaciones habidas entre los trabajadores de la finca, el hijo fruto del amor, unido a las canciones tradicionales, la magnífica puesta en escena, la paleta de color que emplea el director y la interpretación de los actores, hacen de Sorgo rojo un verdadero placer para los cinéfilos.

miércoles, 24 de abril de 2013

Las claves de la Europa actual



La interdependencia entre los países y el carácter supranacional de los problemas históricos exigen, en el empeño por conocer el pasado y entender el presente, el estudio de los fenómenos que acontecieron en los más diversos rincones del Planeta. Por lo tanto, sólo si es verdaderamente universal el enfoque, se podrá explicar de manera satisfactoria la situación actual en la que se encuentra la Humanidad. El ámbito cultural occidental, con Europa como motor dinámico del resto del orbe, se abrió a los mundos americano, asiático y africano en tanto en cuanto fueron incorporados a la órbita política y económica de las potencias dominantes entre finales del siglo XVIII y mediados del XX. Un período que comprende desde el nuevo replanteamiento de la realidad socio-política occidental hasta entonces conocida (las revoluciones atlánticas), hasta la caída de Europa como potencia hegemónica mundial (II ª Guerra Mundial); este ha sido el período de la Historia que más cambios ha sufrido durante el más corto espacio de tiempo.
Para saber quién estudia y reflexiona sobre qué fue Europa y cuáles son sus claves actuales, es necesario recurrir a la rama del saber que nos da luces sobre el tema: La Historia. Definida –en palabras del profesor José Luis Orella- como « (…) el análisis de los hechos de manera que, a partir de ellos, comprendamos la naturaleza de los elementos que intervienen en los mismos. (…) . Por eso la Historia, a pesar de lo que se escucha en demasiadas ocasiones, es una disciplina de carácter eminentemente objetivo: porque se trata de desentrañar la naturaleza real de lo que ha ocurrido en el pasado, no de interpretar ese pasado en función de una idea arbitraria o de una mera visión subjetiva del mundo.»
En definitiva, para conocer las claves de la Europa actual, de dónde venimos y hacia dónde vamos, es de vital importancia observar qué acontecimientos surgieron durante los 150 años que hemos acotado con anterioridad: la transformación de la cultura en su sentido más amplio, las revoluciones políticas y técnicas, la expansión del liberalismo por Europa y América, la occidentalización de Oriente, el avispero balcánico, el colonialismo europeo y sus equilibrios geoestratégicos, el declive del sistema parlamentario y el auge de los totalitarismos que llevó en dos fases a las guerras civiles europeas. Tras ello, Europa dejó de ser la vanguardia del mundo para pasar a ser un espectador de segunda fila. La Guerra Fría fue dominada por una potencia americana y otra europeo-asiática, perdiendo todas sus posesiones extra continentales y cambiando el eje cultural de Paris a Nueva York y el político de Londres a Washington. Tras la caída del muro de Berlín, se produjo una reunificación en la Unión Europea que ya venía de décadas atrás y que está sirviendo de modelo por americanos, africanos y asiáticos. Pero la caída en picado de la demografía europea, la ausencia de grandes estadistas y una política de bienestar en exceso desmedida, han llevado a Europa a convertirse en un modelo en ruinas y en un estupendo parque de atracciones para chinos, árabes, rusos y quiénes deseen disfrutar de los restos del naufragio.
El lector, quizás descorazonado, se preguntará ¿hay futuro para Europa? Sí, siempre y cuando no olvide sus pilares fundadores: la tradición judeocristiana, la jurisprudencia romana y la filosofía helena. ¿Será capaz? La respuesta se la dejo a Ud.

domingo, 14 de abril de 2013

Politiki kouzina



Politiki kouzina, T. Boulmetis, Grecia/Turquía, 2003

El mundo mediterráneo es un área poco explotada por los cineastas europeos y árabes, aunque sí que ha habido cintas que han tratado el tema (Una película hablada, Mujeres de El Cairo, Calabuch, Los limoneros, Mediterráneo, etc.), el director Boulmetis pone aquellos elementos en común que unen más que separan. En este caso, la familia y la gastronomía.
Enmarcado en las luchas limítrofes entre griegos y turcos –que ya vienen del siglo XIX- Un toque de canela, viene a dar un golpe de frescura y actualidad a las rivalidades fronterizas de carácter político, pero con una profundidad y belleza que van más allá de los grandes datos históricos.
Tras años de convivencia en común, la comunidad helena en Estambul, se ve obligada a emigrar a su país de origen y que la familia greco-turca de Fanis (George Corraface) durante su niñez. Cuando su abuelo regresa a visitarlos, aquel niño –convertido en notable profesor universitario- recuerda con fuerza todos los aromas, especias y sinsabores de su infancia. Todo ello amenizado con magníficos platos, que harán las delicias del paladar de muchos unido a la espléndida música de Reboutsika, con unos actores secundarios excepcionales y una amarga y dulce cinta que gustará a muchos.



viernes, 5 de abril de 2013

Ejército y sociedad en la España liberal



PAYNE, Stanley G., Ejército y sociedad en la España liberal (1808-1936), Akal, Madrid, 1977 
Desde el pronunciamiento de 1814 por parte del general Elío hasta el de Villacampa en 1886, España soportó hasta un total de 26 golpes de estado de diverso cariz político y éxito, sólo en el siglo XIX. Algo muy similar se dieron en los países europeos del área mediterránea y en toda Iberoamérica. La razón no era otra que la intromisión de los políticos en luchas partidarias para alcanzar el Gobierno, utilizando a los militares para sus fines, lo que conllevó, con el tiempo a “(…) depender de los militares hasta tal punto [que] suponía alterar el sistema de gobierno y administración vigentes, conceder poderes desorbitados a los altos mandos, politizar el cuerpo de oficiales (y pronto también el de sargentos), exponiendo así a la institución militar a todas las divisiones, disputas y tentaciones que pronto se iban a presentar en la sociedad política civil.” (Pág. 34). La intervención repetida del Ejército en la vida pública española y la mala experiencia republicana fueron las razones por las que el Ejército (1874) dejó de ser liberal y pasó a ser conservador. Este hecho civil interno, unido a los desastres de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, llevaron a esta institución a pasar de ser los acusadores de los males de la Patria (a los políticos) a ser los acusados: 1898 fue la fecha de las responsabilidades.
Sin embargo, la realidad del Ejército español era otra: “Tiene una debilidad congénita de medios, instrucción y capacitación. (…), un hipertrófico cuadro de mando profesionales, cuyo sostenimiento excede de las posibilidades económicas del presupuesto e impide cualquier potenciación de sus unidades. (…) Se niega sistemáticamente a cualquier reforma sustancial. (…) un espíritu elevado y unas virtudes cívicas castrenses [de] «patriotismo, abnegación y sacrificio». (…) Desde que terminó nuestra guerra de Independencia en 1814 hasta el desembarco de Alhucemas en 1925, guerreó constantemente en la Península, en América, en África y siempre o, casi siempre, fue perdedor.” (Pág. VII). Es cierto que la macrocefalia unido a la insuficiencia de sus haberes, la lentitud de movimientos en el escalafón y los conflictos entre los miembros de las diferentes armas y cuerpos del Ejército fueron los problemas inherentes a las fuerzas armadas españolas durante buena parte de los siglos XIX y XX, a lo que se unía una falta de medios e instrucción, la redención a metálico de los soldados de cuota para no ir a la guerra, la inadecuada división regional, la ausencia de grandes unidades así como la de un verdadero Estado Mayor conjunto, sin olvidar el exceso de empleos en puestos superiores, fueron algunos de los muchos problemas que arrastró el Ejército.
Con la Ley de Jurisdicciones de 1906, se pretendió que cualquier ofensa al Ejército, la Bandera, la Patria, etc. pasará de la ley civil a la militar. Era el intento de militarización de la opinión pública española en asuntos de defensa. A pesar de la reducción de efectivos tras las pérdidas de Ultramar, se crearon multitud de puestos burocráticos para militares mediocres e ineptos para el combate. Nadie se atrevió a cambiar dichos abusos. A principios del siglo XX, nacieron las Juntas Militares de Defensa, con el objetivo de defender los privilegios de los militares peninsulares y su ascenso en el escalafón, frente a los militares africanistas, que combatían y ascendían con rapidez a costa de muchas bajas. Esta última razón, unido a la impopular guerra marroquí, produjo la creación de fuerzas de choque: Regulares (1911) y Tercio (1920), unidades profesionales y aguerridas que han acaparado el mayor número de medallas, condecoraciones y reconocimiento del Ejército español contemporáneo. La revolución soviética (1917) fue una oportunidad perdida por las Juntas para desestabilizar al gobierno de la Restauración, provocando la desafección de la izquierda política española y el encono de la derecha hasta 1936.
Es un hecho que, las aventuras imperiales españolas (Guinea, Sahara, Ifni, Marruecos) fueron costosas e infructuosas. A pesar de la ley de servicio militar de 1912 (soldados de cuota) la entrada en el avispero del Rif trajo más desastres y derrotas (Barranco del Lobo 1909, retirada del río Kert 1912, desastre de Anual 1921, retirada de Xauen 1924) que victorias (desembarco de Alhucemas 1925). Tras la paz africana y el cambio de régimen en España, los diferentes gobiernos republicanos buscaron politizar las fuerzas armadas, dividiendo a sus miembros y poniéndolos en su contra; sobre todo a raíz de la pre guerra civil de 1934.
En definitiva, una obra precursora en su tiempo de una período que nada tiene que ver hoy día –en cuanto a la institución castrense- pero que tiene unos peligrosos paralelismos en otros aspectos respecto de la vida social y política de España.

domingo, 24 de marzo de 2013

Torn Curtain


Torn Curtain, A. Hitchcock, EE.UU., 1966

Cinta de la Guerra Fría por antonomasia, Cortina rasgada, es una de esas películas de intriga que –aún hoy día- te atrapa y no te deja hasta el final de la misma. Hitchcock, ese clásico del suspense, crea la confusión y el miedo, alta tensión mezclada con humor negro a lo largo de toda la película; factores que jamás han dejado indiferente al espectador.
En la trama, un Paul Newman jovencísimo –caracterizando al físico nuclear angloamericano pasado supuestamente a los soviéticos, Michael Amstrong- hace las delicias de sus seguidores junto a una maravillosa y eternamente ideal Julie Andrews –la estupenda novia/secretaria Sarah Sherman del científico traidor…- forman una pareja inolvidable de la historia del Cine.
La época caracteriza la carrera americano-rusa por la conquista del espacio, lanzando satélites tripulados o no, oteando la luna, ubicando aquí y allá sus cabezas nucleares y litigando sus intereses en guerras de terceros. Para quién desee conocer el tiempo tanto en el que se realizó el filme así como el curso histórico de entonces, no deben dejar de verla.

martes, 19 de marzo de 2013

Familiar y emotiva presentación en Zaragoza



El pasado sábado 16 de marzo, Juan Ignacio Vargas, presentó su último libro Auge y caída de los dioses, en Fnac Plaza de España (Zaragoza), con Juan Royo –copropietario del diario Moneda Única- y José María Aiguabella –profesor del colegio Montearagón-. Al acto asistieron una treintena de personas, entre familiares, amigos y amantes de la Historia; algunos de ellos venidos gracias a las redes sociales 2.0.

El libro versa sobre las razones por las que Europa fue grande y hoy día ha pasado a un segundo plano, repasando aquello que la hizo poderosa y lo que la llevó al derrumbe que hoy heredamos. A lo largo de unos 150 años –desde las revoluciones liberales de finales del siglo XVIII hasta la última guerra mundial a mediados del siglo XX- la Civilización europea pasó por ser la más admirada y temida, a un segundo e incluso, tercer plano en la esfera internacional.

El economista Royo, subrayó la influencia de las ideas de mercado que nacieron en el siglo XIX y aún hoy perviven, así como la innovación en el enfoque de la obra. Por su parte, el historiador Aiguabella -antiguo profesor del autor- remarcó la faceta divulgativa y rigurosa de la misma, animando al autor a rematar esta fase de nuestro pasado con otro libro sobre los últimos decenios así como otro sobre la historia de España, a lo que Vargas contestó que ya estaba trabajando sobre ello.

Tras la misma, se realizaron varias preguntas, por parte del público presente, relacionadas con las raíces de Europa y el futuro de la misma, la influencia del socialismo –además del liberalismo- en Occidente o cómo se puede llegar a escribir un libro que remueve muchos tópicos de la Historia, a las que el autor contestó con gratitud por el interés demostrado. Al final, firmó varios ejemplares.


domingo, 10 de marzo de 2013

Se presentó en Madrid "Auge y caída de los dioses"



Un selecto aforo acudió a la presentación del libro “Auge y caída de los dioses”, editado por Every View. El acto tuvo lugar en Madrid, el pasado 6 de marzo a las 19,00h. en la Casa del Libro (C/Fuencarral, 119), y contó con la presencia de Juan Ignacio Vargas, autor de la obra, Doctor en Historia y Director General de Barcelona Cultural y de José Luís Orella, Doctor en Historia Contemporánea, y profesor del CEU-San Pablo, así como autor de varios libros como la Tregua de ETA y La formación del Estado nacional durante la Guerra Civil, entre otros.
Como bien explica su autor, el libro se podría también titular “De Paris a Nueva York” o “De Londres a Washington”. Y es que este cuarteto de capitales ha sido el eje central de la actividad cultural y política en los últimos doscientos años, período de tiempo en el que transcurre una buena parte de este ensayo.

Con “Auge y caída de los dioses”, Juan Ignacio Vargas ha pretendido algo muy audaz: tratar de explicar la historia del mundo en sus dos últimos siglos. Precisamente aquellos que han conformado el sustrato más cercano a nuestra realidad actual. El resultado ha sido sobresaliente, y en especial por el estilo pedagógico, fruto de sus años como docente, que de forma sencilla explica al gran público.
Ya se presentó dicho libro en Barcelona (Fnac-L´Illa) y el próximo sábado 16 se presentará en Zaragoza (Fnac-Pza. España), tierra natal del autor.

sábado, 16 de febrero de 2013

Benedicto XVI. El Papa alemán



BLANCO SARTO, Pablo, Benedicto XVI. El papa alemán, Planeta, Barcelona, 2010

Con una literatura académica y afable, el Dr. Pablo Blanco Sarto, trata un tema de plena actualidad. Esta magna obra sobre Joseph Ratzinger escrita en español por este jóven sacerdote y profesor de la Universidad de Navarra, con un estilo directo y preciso –muy influenciado por su biografiado alemán- Benedicto XVI. El Papa alemán, es un libro que trata con amplitud y  amenidad la figura de un hombre físicamente delicado, inteligente, sensible y estudioso. Un hombre que vivió su infancia en la Baviera rural de Entreguerras, su juventud durante la última guerra civil europea y su madurez en plena Guerra Fría -pre conciliar y post conciliar- y su vejez con el desmoronamiento del Muro berlinés y el auge de la Yihad, como gran teólogo de la Iglesia católica y como Pontífice al frente de más de mil millones de fieles.
Si algo puede definir a Benedicto XVI es su magisterio. El mejor intelectual de nuestra época sin duda alguna, su vocación docente va a la par de la pasión que tiene por la música culta, su gusto por la liturgia de la Iglesia –el modo de comunicarse en lo sacro entre el hombre y Dios-, su magistral diálogo con todos, su profunda humildad y su santidad de vida que ha demostrado al  sufrir con auténtica resignación cristiana tanto injusto y diabólico ataque a su persona y a su labor pastoral.
En definitiva, una estupenda obra de referencia para conocer, comprender y amar más al que ha sido el Papa alemán hasta el invierno de 2012, fecha en la que abdica y renuncia a la cátedra de Pedro en vida; hecho histórico, aunque no único, en la historia de la Iglesia de los últimos dos mil años.


sábado, 2 de febrero de 2013

¡Magnífica acogida en Fnac-L´Illa de Barcelona!


El pasado martes 29 de enero, el Dr. Vargas presentó su último libro Auge y caída de los dioses,en el Fnac-L´Illa de Barcelona (España), donde abordó –basándose en imágenes que contiene el final de su la obra- las diferentes fases por las que ha pasado Europa en los últimos doscientos años. Explicó –de forma divulgativa y animada - cómo toda una civilización como la europea, pasó de ser un referente mundial a otro de segunda fila, tal y cómo está hoy.
Tras las Revoluciones Atlánticas –americanas y europeas- el mundo occidental ya no volvió a ser el mismo. Las bases políticas y filosóficas transformaron por completo a la vieja Cristiandad, exportando su modo de ser y ver las cosas a los cinco continentes, apoderándose de sus territorios y gentes, extendiendo hacia ellos sus ideas, mercancías, inventos y personas. La propia Europa sufrió cambios en cuanto a la organización social y valores culturales. Londres era la capital política del mundo, del mismo modo que lo fuera Parias en el ámbito cultural. Sin embargo, las propias tensiones internas la llevaron a dos de los mayores enfrentamientos militares jamás conocidos en el planeta. A raíz de ellos, el viejo continente pasó a un segundo plano tras las potencias emergentes de los Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. A pesar de su actual Unión Europea –modelo copiado lejanamente por americanos, africanos y asiáticos- ya no volvió a resurgir de sus cenizas para dirigir el mundo, sino para ponerse a la cola de otras potencias que habrían de dirigirlo.
También estuvieron presentes en la conferencia, Carlos Gabriel Vecino –director general de la editorial Every View, acompañado por Anna Prystuppa, secretaria comercial de la misma empresa- que valientemente sacan libros de esta y otras obras de envergadura a favor de la cultura en España, así como el catedrático de H. ª del Cine de la UB, José María Caparrós, que sólo tuvo palabras de cariñosa afectación por el autor –al que conoce bien- en su amor por el trabajo y pasión por la Historia, alabando a su vez a la Editorial por tan estupenda iniciativa.
Al acto acudieron unas 80 personas -muchas de ellas tuvieron que permanecer de pie por superar el aforo- y firmó cerca de una veintena de libros.

domingo, 27 de enero de 2013

Auge y caída de los dioses


VARGAS EZQUERRA, Juan Ignacio, Auge y caída de los dioses. De las revoluciones atlánticas a las guerras civiles europeas, Every View, Madrid, 2012

En este libro, su autor Juan Ignacio Vargas, bien podría haberlo titulado: “De Paris a Nueva York” o “De Londres a Washington”. Por qué, se preguntará el lector. Este cuarteto de capitales ha sido el eje central de la actividad cultural y política en los últimos doscientos años –período de tiempo en el que transcurre una buena parte de este ensayo- siendo Francia la cuna del enciclopedismo y la revolución, la moda y el arte de vanguardia, como Inglaterra lo fue del liberalismo, el comercio y el imperialismo. Estos rasgos se trasladaron –al acabar la II. ª Guerra Mundial- a los epicentros de Nueva York –sede de la ONU y meca del arte, el periodismo y todo lo fashion actual, mientras que Washington es la capital de un nuevo orden mundial basado en la democracia, el control de los mercados y su fuerza militar. ¿Qué pasó para que Paris se trasladara a la Gran Manzana y Londres, de las orillas del Támesis a las del Potomac?
En Auge y caída de los dioses, se pretende plasmar el desarrollo cultural, político, social y económico que llevó al dominio del mundo, por parte de una Europa orgullosa de sí misma, hasta el suicidio colectivo que supusieron las dos guerras civiles del viejo mundo. Una Civilización que se olvidó de sus raíces y se encontró sola frente a sus propios monstruos, que la llevaron a la destrucción y al paso a un segundo plano en la esfera internacional.

sábado, 19 de enero de 2013

The Remains of the Day



The Remains of the Day, J. Ivory, Reino Unido, 1993

El director angloamericano James Ivory –del que muchos creen que es británico- con formación de arquitecto (los planos los muestra con verdadera maestría) comenzó su carrera cinematográfica con documentales sobre el imperio colonial inglés (sobre todo en India) alcanzando la perfección en Lo que queda del día. Influido por maestros franceses e indios (Ruth Prawer Jhabvala) a la hora de reproducir los guiones de sus películas, como es el caso del arquitecto e historiador que asesoró a Ivory para esta película.
The Remanis of the Day (con 8 nominaciones a los Óscar de Hollywood) está basada en la obra homónima del japonés –educado en la Gran Bretaña- Kazuo Ishiguro, donde se da un magnífico duelo interpretativo entre el mayordomo de Darlington Hall (Sr. Stevens/Anthony Hopkins) y la ama de llaves de dicha mansión (Srta. Kenton /Emma Thompson); dos oscarizados actores por interpretaciones pasadas, el uno adicto al trabajo en el que se refugia y le da seguridad ante el riesgo de la libertad en el campo de los afectos (inenarrable simbolismo de la secuencia de la paloma que sacan de una estancia de la mansión y el picado hacia arriba que hace el director del film) y, la otra, buena trabajadora y cumplidora pero que ve que los años se les escapan sin conocer a un amor arriesgado –como se ve en el transcurso de la película- que conlleva el uso de la libertad fuera de los muros de Darlington Hall.
Rodada la cinta en varios lugares de Inglaterra –para los escenarios tanto interiores como exteriores-, se presenta una crítica a la sociedad conservadora de la época (mediados de los años treinta y cincuenta del pasado siglo), llena de formalismo y respetos humanos. En la misma se hace una denuncia del colaboracionismo bienintencionado que llevaron algunos prohombres de la Europa de la última preguerra mundial (encarnado en este caso por el actor James Fox) a favor de una Europa unida y sin conflictos, racista y antisemita.
En definitiva, una película dirigida a un público cultivado y selecto, amante del placer estético que disfrutará de maravillosas secuencias a lo largo de la misma.





lunes, 7 de enero de 2013

Ziemia obiecana



Ziemia obiecana, A. Wajda, Polonia, 1975

El director polaco, Andrzej Wajda, plantea una historia ambientada en “(…) la sociedad europea [que] se enfrentó al reto de una modernidad que transformaba el mundo material y social. Por un lado, un capitalismo emergente, dentro de un liberalismo político, que defendía un individualismo radical e independiente de toda visión trascendente del mundo. Por otro lado, un socialismo transformador que desembocaba en la búsqueda de una sociedad ideal ordenada por un Estado omnipresente.” (VARGAS, J. I., Auge y caída de los dioses, Pág. 18). En este caso, la ciudad de Lodtz (Polonia) es el lugar donde la ambición y corrupción de la burguesía local (con un tono mordaz donde el cineasta, paladín del entonces bloque comunista, se regodea hasta el límite con los juegos de cámara que deforman intencionadamente los rostros de los protagonistas haciéndolos más inhumanos para el espectador en su afán de riquezas a costa de sus trabajadores) es manifestada como la esencia de todos los males de la época y donde “(…) la libertad entendida como derecho para adquirir, disfrutar y disponer de bienes.” (VARGAS, J. I., Auge y caída de los dioses, Pág. 35) era llevada a término con la explotación más salvaje del prójimo.
Posee un excelente elenco de actores (Daniel Marcel Olbrychski, Wojciech Pszoniak, Andrzej Teodor Seweryn y Anna Teresa Nehrebecka) que bordan su papel en los dimes y diretes del drama, lazos familiares, amantes, riqueza y pobreza, construcción y destrucción de fábricas, represalias del orden público ante las incipientes revueltas obreras. No hay que olvidar que “La contradicción entre los principios teóricos y su práctica conllevó al Capitalismo deficiencias graves. Por ejemplo, la libertad de mercado favorecía sólo a las clases más poderosas, la defensa a ultranza de la propiedad privada llevó a una desigualdad político-social importante en beneficio exclusivo de la burguesía y creando un enorme abismo entre ella y el proletariado, explotando al hombre como mero individuo-máquina.” (VARGAS, J. I., Auge y caída de los dioses, Pág. 41). La Tierra de la gran promesa, es una cinta buena para su tiempo, con un claro tinte de propaganda aunque bien ambientada y mejor interpretada.


lunes, 31 de diciembre de 2012

El Real Felipe, baluarte del rey de las Españas, en América



¿Fue eficaz el sistema defensivo indiano?

La principal preocupación estratégica de España en el Pacífico y el Atlántico era la enorme cantidad de kilómetros que debían defender de incursiones piratas y de otras potencias, algo que mediante las defensas terrestres nunca pudieron evitar completamente, como sí ocurrió en Cartagena de Indias y el Caribe. Por ese motivo se lanzaron expediciones y se otorgaron patentes de corso a ingleses, francés y holandeses que pretendieron franquear los puertos, ciudades y barcos hallados en las aguas caribeñas de las Antillas. Sería durante las luchas emancipadoras cuando estas posiciones defensivas jugarían un rol más destacado, aunque no bastaron para vencer a las fuerzas independentistas. Así, España logró defender sus provincias con éxito de los peligros externos a lo largo de 300 años, pero no había previsto ninguna medida similar para afrontar los peligros del interior.
Durante el siglo XVII, el Golfo-Caribe era el núcleo de la defensa española en las Indias, lo que comprobaron los enfrentamientos contra los extranjeros presentes en la zona. Este hecho todavía se remarcó durante el siglo XVIII, cuando en esta cuenca marítima se enfrentó las fuerzas militares de España, Holanda, Francia e Inglaterra y se sucedieron batallas navales, invasiones y bloqueos de puertos en su lucha por el dominio virreinal. En este escenario, los presidios antillanos financiados por los virreinatos novohispano y neogranadino desempeñaron un papel clave al defender el orden hispanoamericano hasta finales del periodo peninsular en América.
Sin embargo, fueron las fortalezas del Pacífico (El Callao y Chiloé), las que aguantaron hasta el final, cuando toda la Tierra Firme había ya logrado su secesión de la Monarquía Hispánica y ésta había olvidado a los hombres que luchaban por ella en América.

Fortaleza del Real Felipe de El Callao (Virreinato del Perú)

El castillo del Real Felipe del Callao es la mayor estructura militar construida por la Monarquía Hispana en la América continental. Se levantó en el siglo XVIII para proteger el puerto de la constante amenaza de piratas y corsarios de potencias enemigas. Su papel fue importante en el proceso de independencia, pues protagonizó varios hechos de armas. Así, en 1816 el corsario irlandés William Brown, al servicio de las Provincias Unidas de Río de la Plata, bombardeó infructuosamente la fortaleza, siendo fácilmente rechazado. En 1819 Thomas Cochrane, al servicio de la junta revolucionaria chilena, también fue rechazado sin mayores problemas. En 1821 el coronel de los Reales Ejércitos al mando de la plaza, José de La Mar, la entregó a los insurrectos y se unió a ellos por miedo a quedarse aislado.  Sin embargo, tres años después (1824) fue reconquistada por el oficial de S.M. Rodil y Campillo, que consiguió resistir tras la capitulación española de Ayacucho hasta enero de 1826, cuando se dio cuenta de que la ayuda desde España jamás llegaría. Durante el periodo post hispánico, El Real Felipe,  sufrió diversas funciones (prisión, cuartel, aduana, policía, etc.) y cambios de nombres. En la actualidad aloja el Museo del Ejército del Perú.

Estructura poliorcética
La fortaleza tiene la forma de un pentágono irregular ocupando un área de 70.000 m². En cada uno de sus cinco vértices se edificó un baluarte, que fueron bautizados con los nombres de El Rey (compuesto de base -24 cañones de hierro -, machón -8 de bronce - y mirador, con un interior laberíntico y un puente levadizo de acceso), La Reina (seccionado en dos niveles con plataformas para el fuego artillado, posee depósitos de municiones, provisiones, pozo con agua y calabozo), San Felipe, San Carlos (en cuya parte inferior existieron 4 casamatas como almacenes) y San José. El recinto posee dos entradas: la principal o de honor -ubicada en el tramo de la muralla comprendido entre los baluartes de El Rey y San José, que se encontraba orientada hacia el antiguo Camino Real de Lima, contaba con un puente levadizo para cruzar el foso de agua que originalmente rodeaba a la fortaleza- y la secundaria, situada en la parte posterior de la fortaleza, fue conocida como la Puerta del Perdón, pues fue utilizada durante el sitio del Callao por los desertores que se pasaban al lado insurgente. Además contaba con un potente aljibe de agua.
Dentro de la fortaleza se hallaba la Casa del Gobernador de la plaza (lugar de alojamiento del jefe militar del Real) fue construido construyó en el vértice del baluarte de San Carlos y tenía tallados en su frontis el escudo de Su Majestad Católica (hoy desaparecido por objetos históricos de la historia peruana) y, en su parte superior, se ubicó el llamado Caballero de los Doce Cañones (mandado hacer por el virrey Amat) que apuntaba con sus 12 bocas de fuego a los cuatro puntos cardinales y hasta tres líneas de retirada para una defensa a ultranza de este punto.

Breve reseña histórica
Durante el Virreinato del Perú, El Callao fue el puerto por donde se embarcaban las riquezas de la región con rumbo a España. Por esta razón fue víctima de un constante ataque de parte de corsarios y piratas. Para proteger el puerto, el virrey Pedro Álvarez de Toledo y Leiva dispuso su fortificación, construyendo entre 1640 y 1647 las murallas que rodearon el entorno de la ciudad. Pero un terremoto en 1746, al que siguió pocos minutos después un maremoto, destruyó gran parte del puerto, dejándolo desprotegido. Es entonces cuando el virrey José Antonio Manso de Velasco, Conde de Superunda, ordenó la construcción de una fortaleza. El 29 de diciembre de 1746 se aprobó el diseño presentado por el matemático y arquitecto francés Luis Godin y los españoles José Amich y Juan Francisco Rossa. El 21 de enero de 1747 se iniciaron los trabajos con el cavado de las zanjas y el 1 de agosto del mismo año se llevó a cabo la colocación de la primera piedra. Fue una de las más grandes obras de arquitectura que realizó la Monarquía Hispánica, con un costo de tres millones de pesos. Para ésta se utilizaron bloques de piedra traídos de las canteras de la isla San Lorenzo y de los restos desenterrados de las antiguas murallas destruidas por las catástrofes citadas. Estos bloques compuestos de cuarcita y arenisca fueron reforzados a cal y canto. El nombre fue elegido en honor del rey Felipe V de Borbón, que había fallecido por esas fechas. La edificación finalizó durante el mandato del virrey Manuel de Amat y Junient en 1774. En1782, el virrey Manuel Guirior notó que la fortaleza era vulnerable a un fácil golpe de mano por sus flancos, por lo que decidió construir dos pequeños fuertes, llamados de San Miguel y San Rafael, que se hallaban a corta distancia hacia ambos lados del recinto completando el sistema defensivo denominado Los Castillos del Callao.
La fortaleza permaneció sin mayores incidentes hasta 1806 cuando se empezó a gestar la independencia del Perú. Fue entonces cuando el virrey José Fernando de Abascal y Sousa ordenó construir un almacén para las armas y la artillería, así como un aljibe que pudiera contener agua para abastecer a dos mil hombres por cuatro meses de ocurrir un sitio a la fortaleza.
En los primeros actos de gobierno del virrey Abascal y, debido a los preparativos que llevaba a término en la guerra contra Inglaterra, decidió remozar las murallas de Lima así como la plaza de El Callao en julio de 1808, para lo cual contó con el aporte del clero de la Ciudad de los Reyes, donde aparecieron por un lado las remodelaciones, reconstrucciones y nuevas construcciones llevadas a cabo en las murallas de Lima y El Callao, limpieza de la capital (reduciendo el presupuesto a 4.000 pesos anuales), desplazamiento del cementerio al exterior de la urbe.
No se olvidó de la reposición y reconstrucción de las murallas y baluartes de la ciudad de Lima y sus avenidas marítimas, así como las fortificaciones del puerto de El Callao. Y todo ello, con el apoyo de la elite peruana del momento, para frenar los ataques británicos que se estaban dando cada vez con mayor audacia en las posesiones españolas de Ultramar.
Antes de adentrarse en la capital y su puerto, el virrey Abascal aseguró los flancos norte y sur de los mismos para repeler un posible ataque marítimo. Para ello, se encargo en persona junto con los jefes militares de Ingeniería, Artillería y Marina de inspeccionar la zona desde la caleta de la Achira –donde apostó una batería sobre los morros de la misma- hasta la ensenada de Ancón. Además buscó un posible camino de huida, en caso de que el enemigo triunfase en su asedio a la Ciudad de los Reyes, por la quebrada de San Mateo, muy útil por ser estrecha y empinada.
Asegurados los alrededores se centró en Lima, donde reforzó y reparó las murallas de la capital para lo que dotó de terraplenes a los 33 baluartes del perímetro capitalino, así como explanadas y puentes en el interior de las mismas para facilitar el traslado de soldados y material en caso de ataque, fosos en el exterior para dificultar su asalto y almacenes de pólvora y pertrechos en las golas de dos de los baluartes. El coste de todo ello, debido a los escasos recursos hacendísticos, fue cubierto gracias al apoyo de la elite limeña. Para ello, el 29 de agosto de 1807, se procedió a repartir los costes de los baluartes y sus caras del siguiente modo: Arzobispado, cabildo catedralicio, clero diocesano y monasterios de religiosas, tres baluartes; Cabildo de Lima, seis baluartes; Tribunal de la Santa Inquisición, dos baluartes; Real Tribunal del Consulado, tres baluartes; Tribunal de la Minería, tres baluartes; Universidad de San Marcos, un baluarte; Conventos de Santo Domingo, San Agustín y Ntra. Sra. de la Merced, tres baluartes; Compañía General de Comercio de los Cinco Gremios Mayores de Madrid, un baluarte; hacendados de las inmediaciones, tres baluartes; Marqués de la Celada de la Fuente, un baluarte; Francisco José Vázquez de Ucieda, un baluarte; Cofradía de la O, un baluarte y la Caja General de Censos, un baluarte. No hay que olvidar tampoco el levantamiento “ex novo” de la muralla en la zona de Montserrat, cuyo monto ascendió a 7.000 pesos y fue costeado por los habitantes del vecindario y la nueva portada adyacente a la iglesia conventual de Ntra. Sra. de Guadalupe, costeada por Juan Macho.
Una vez asegurada la capital del Perú, había que reforzar su fortaleza de vanguardia: el Real Felipe de El Callao. Aquí lo primero que hizo fue derribar la coronación de viejo estilo churrigueresco que quitaba perspectiva y practicidad a la misma y, en su lugar, emplazó una batería de 24 cañones. Rodeó toda la fortaleza de una cuneta y plano inclinado para dificultar un posible agresión, profundizó el foso de la muralla de la plaza en diez pies elevando el muro de los dieciocho pies que tenía a veintiocho, sin olvidar la construcción de puentes levadizos, un aljibe provisto de suficiente agua potable para mantener con vida a un contingente de 2.000 hombres durante cuatro meses y almacenes para guardar todo tipo de víveres y suministros, debajo del terraplén. También se construyó un acueducto de cuatro caños, para ahorrar gastos, desde esta antigua caja de agua o reservorio comunal al muelle, y así poder abastecer a las lanchas de los barcos. La plaza chalaca estuvo lista para resistir un posible asedio en óptimas condiciones; como así se demostró en 1826 durante las postrimerías del imperio español americano. Destinó el 20 de septiembre de 1806, como comandante del castillo de San Rafael, al primer teniente Manuel Arredondo.
Pasado los años, se le vino a dar la razón. El irlandés William Brown realizó un bloqueo al puerto del Callao el 21 de enero de 1816. Al mando de una flotilla, Brown capturó algunos barcos españoles y bombardeó el puerto sin causar mayores daños, ya que fueron contestados por los cañones de los castillos y de las baterías terrestres, que obligaron a retroceder a los atacantes. El 16 de enero de 1819, la fortaleza rechazó el ataque insurgente del aventurero inglés Thomas Cochrane durante el gobierno del virrey Joaquínde la Pezuela. Ese intento infructuoso obligó al general José de San Martín a entrar a la capital por Pisco y no por el Callao. Una vez declarada la independencia, se ordenó el sitio del fortín, que se hallaba bajo dominio español al mando del general José de La Mar. El 19 de septiembre de 1821, al ver la escasez de alimentos y la amenaza de epidemia que sufrían sus tropas, La Mar decidió entregar la plaza y unirse a las fuerzas independentistas. San Martín entonces renombró la fortaleza bautizándola como “Castillo de la Independencia”. Sin embargo, la fortaleza volvió a dominio español tras la Sublevación del Callao realizada por el sargento Dámaso Moyano en 1824, tomando el mando de ésta el brigadier español José Ramón Rodil y Campillo, quien, negándose a reconocer la capitulación de Ayacucho, se encerró en la fortaleza y resistió el sitio de las fuerzas patriotas al mando del general Bartolomé Salom hasta el 22 de enero de 1826, en que entregó la plaza al ver que la ayuda de España no llegaba. Esta acción fue el fin de las Provincias de Ultramar en Tierra Firme, pues el mismo día se juraba la independencia de Chiloé, que fue anexionado a Chile con la firma del Tratado de Tantauco una semana antes.