lunes 7 de enero de 2008

Viajes desaconsejables


SEMPRÚN, Alfredo, Viajes desaconsejables. Incursiones por las ciénagas del planeta, Benasque, Barrabess, 2007.

Alfredo Semprún, periodista de la vieja escuela que trabajó para ABC durante años y desde hace tiempo lo hace en La Razón, aporta en Viajes desaconsejables, un conjunto de artículos escritos hace diez o quince años sobre aquellas situaciones dramáticas del hombre que apenas saltan a la palestra pública sino es a través de breves referencias hechas por parte de agencias internacionales de noticias o escasos segundos de cámaras en el mejor de los casos. A todas estas situaciones, Semprún, procura ver el lado más humano y esperanzador de la historia que cuenta sin dejar de dar un toque irónico las más de las veces. A continuación hago un extracto de los relatos que presenta el libro, como aperitivo de una ojeada más amplia por parte del amable lector.

Sudán: yihadismo=esclavismo
“En diciembre de 1994, las aceifas islámicas arrasaban el sur negro, como siempre. Hoy, los merodeadores extienden sus razzias en el martirizado Darfur. El Sudán es la gran frontera, inmutable en el tiempo pese a que cambie de nombres, climas y orografías: el Duero despoblado de la Reconquista, Transilvania frente al turco, Bosnia, el Kosovo, el interior de Tanzania, el norte de Nigeria… El Islam presiona, como siempre, porque la voluntad de Alá no puede ser detenida. Y, menos, por esos descreídos infieles.” (Pág. 31).

Irán: Bam se resiste a morir
“Bastaron doce segundos y medio mil años de paciente amansar el adobe. En seis meses se ha hecho poco, pero Bam se resiste a morir. Y, gracias a Dios, no será jamás una ciudad ideal dibujada sobre la mesa de un urbanista, una pesadilla de agorafobia como Managua. Por que los hombres, aferrados a sus ruinas, así parecen haberlo decidido” (Pág. 49).

Uganda: ¿esperanza? Sí
“´En el conjunto de Uganda puede que haya un diez o un veinte por ciento de seropositivos, pero la inmensa mayoría de la población está sana. Con esta base tenemos que trabajar. Tenemos que levantar la esperanza y hacer comprender a nuestros jóvenes que con la prevención, orden familiar y un poco de cabeza podemos parar la infección´, (…)” (Pág., 64).

Israel: pioneros y halcones
“Nada que ver con los pioneros que establecieron las primeras colonias agrícolas en la Tierra Prometida cincuenta años antes del nacimiento de Israel. (…), aquellos colonos judíos buscaban, más que nuevos territorios que conquistar, una renovación moral y espiritual, a través del regreso a la tierra, al trabajo manual, que regenerara al Pueblo Elegido.
(…) Estos nuevos colonizadores no tienen nada que ver con los fundadores de los kibutzs y su socialismo cándido. Porque los que hoy se manifiestan contra la paz, los que gritan ´nunca´ a un acuerdo con los árabes, llegaron mucho tiempo después, cuando los carros de combate israelíes habían despejado el camino y la nueva frontera prometía, en la mayor parte de los casos, la realización inconfesable de una ambición personal”
(Págs. 71/72).

Cuba: náufragos del terror
“Tres mil cubanos han llegado a las costas de Florida sobre las embarcaciones más inverosímiles en los últimos dos años. Muchos más, unos nueve mil según las estimaciones del servicio de guardacostas estadounidense, se han ahogado en la intentona. La avalancha de fugitivos es mayor a medida que empeoran la represión y las condiciones de la vida en la Isla. Desde Miami, los exiliados han organizado un servicio aéreo de búsqueda, Hermanos del Rescate, que explora el estrecho de Florida y llega hasta las mismas costas de Cuba en un intento desesperado de paliar la matanza.” (Págs. 79/80).

Melilla: ¿una oportunidad?
“(…) el espejismo de la próspera Europa llega lo mismo a los televisores en color de Kinshasa que a las pantallas en blanco y negro de las bidonville de Bamako. La guerra, la miseria y la falta de futuro, cuando aparecen, también tienen el mismo aspecto, ya sea en las selvas tropicales o en el desierto.
De ahí que esté creciendo a las afueras de Melilla una ciudad de latas, uralita vieja y desechos de automóviles. Pero que nadie piense que esa ciudad está habitada por un lastimoso grupo de desarrapados. Detrás de las fotografías (…) se encuentra, probablemente, la mejor juventud de África. Dadles una oportunidad y se harán un lugar, su lugar, en nuestro mundo”
(Págs. 95/96).

Colombia: marxismo & droga
“Los viejos capos colombianos han pasado al olvido, sustituidos por pequeños señores de la droga y por la estrategia económica de las FARC, la guerrillas marxistas más antiguas de América, que a imitación del talibán afgano se financian las matanzas con el polvito blanco. Colombia lucha desde hace demasiado tiempo por salir del marasmo. Por que la coca da dinero, sí, pero es una novia muy exigente que, al final, siempre se apodera de todo. Incluso de la ideología.” (Pág. 105).

Zululandia: entre el pasado y el futuro
“Porque la organización de Inkata se parece mucho más a la que estableciera el viejo rey Chaka que a la de un partido político tradicional. Todavía en Zuliulandia los jóvenes se agrupan de acuerdo a su edad y procedencia; todavía consideran un deshonor insoportable perder el escudo en el combate y, todavía, mantienen su obediencia a los jefes de la aldea. Estos no sólo administran justicia, distribuyen las tierras y acuerdan los matrimonios: también cobran impuestos con los que sostienen a la Casa Real y, por supuesto, a ellos mismos. Son caciques a a la vieja usanza que saben que el nuevo sistema político significará, tarde o temprano, el final de sus prerrogativas. Y presionaron a Buthelezi hasta que vieron que estaba todo perdido.
´Tantos años de injusticia no se borran con una ley. El apartheid, con su secuela de intolerancias, odios e intereses aún gravitará durante mucho tiempo sobre este pueblo. Pero estamos en el buen camino.´ (…)”
(Págs. 129/131).

Nicaragua: tras la guerra, el bandolerismo
“Ha sido en medio de todo este conflicto cuando ha surgido el bandolerismo. El caldo de cultivo esta allí: amplias zonas de territorio fuera del control del Estado, ingentes depósitos de armamento que no fueron entregados tras el cese de las hostilidades, un rápido incremento del número de parados, a los que se han unido los desmovilizadores de ambos bandos, la mayoría sin medios para reincorporarse a la vida civil.” (Págs. 141/142).

Israel: honor árabe
“Cuando vuelva la paz viviremos como antes, porque somos un pueblo trabajador y eso se lo puede preguntar a cualquiera, incluso a los judíos, que le dirán que no miento. También somos orgullosos y sólo queremos lo nuestro. Es el sentido del honor árabe.” (Pág. 154)

Brasil: sexo cruel
“- ¿No te sientes un poco explotador de la miseria ajena?
Julio se encoge de hombros.
- ¿Qué quieres?, tío. Yo no he inventado el mundo.”
(Pág. 164).

Puerto Rico: entre Pinto y Valdemoro
“´Aquí nunca se ha tomado una decisión propia. Todo lo hemos ido posponiendo, hasta que las circunstancias han sido más fuertes y se han impuesto. Qué me digan qué diferencia hay entre el Puerto Rico de ahora y el de antes. Con España vivíamos de los militares que iban y venían, del situado en México, de la agricultura local y del contrabando. Con los norteamericanos tenemos los militares que van y vienen; los cupones de alimentos; la industria que busca pocos puestos y mano de obra barata y el contrabando de la cocaína. Sé lo que digo es una simplificación al absurdo, pero muestra que, hasta ahora, nunca hemos decidido por nosotros mismos.´” (Pág. 179).

México: olor a pólvora
“Ocupaciones de tierras, asaltos a los poblados de los criollos y mestizos, represalias a tiros de las llamadas ´guardias blancas´ conforman un panorama inequívoco. (…). Tan sólo en la ´zona liberada´ por los zapatistas reina una paz relativa. Pero son miles los indios ´pacíficos´ que han sido expulsados de sus casas por los guerrilleros. Y, mientras, el ejército mantiene la disciplina y acepta que una parte del territorio nacional se encuentre fuera de la obediencia de las autoridades legítimas. Pero, poco a poco, disimuladamente, estrecha el cerco y acumula fuerzas.” (Págs. 185/186).

Guatemala: leyendas urbanas
“De ahí que la mayoría de las leyendas –el caso del riñón robado, el rapto de la novia en el viaje de bodas, la arañas venenosas de los troncos del Brasil, el perro exótico que resulta ser una rata, el delincuente arrojado por la ventana- tengan siempre una característica común: todo lo malo o viene del extranjero o tiene que ver con las incomodidades de la vida moderna. Pero, también, tienen otra característica mucho más preocupante: el que las relata está convencido de que son absolutamente ciertas y es capaz de darles más crédito que a una resolución judicial. Frente a la aldea global, aún persiste en el hombre la capacidad de resistencia”. (Pág. 204).

Canarias: ¡a muerte!
“El hombre, desde los tiempos el general ateniense Temistocles, que camino a Salamina puso como ejemplo de bravura a sus soldados a dos gallos que peleaban, se ha limitado a potenciar el instinto de pelea de estas razas, hasta conseguir unos animales cuya existencia no tiene otro objeto que la lucha. ´El gallo de pelea existe porque existen las riñas de gallos. El día en que éstas acaben, desaparecerán estos animales´, afirma convencido Antonio Hernández”. (Pág. 216).

U. R. S. S.: cambio climático comunista
“Una y media de la madrugada del 26 de abril de 1986 en el reactor número 4 de Chernobyl. Se han producido dos explosiones. El circuito primario se presenta una brecha enorme, el techo del reactor ha saltado por los aires, hay llamas de treinta metros de altura y la temperatura en el núcleo es de más de dos mil grados centígrados. Se ha inflamado el grafito y una nube de iodo, lantano, cesio y plutonio se extiende por la atmósfera.
(…) Este ha sido el destino de aquellos ´héroes´ de la Unión Soviética que entregaron su vida y su salud para paliar una catástrofe que fue, principalmente, fruto de la negligencia y de la estulticia de un sistema. Fueron los hombres que evitaron con su sacrificio, (…) ´que el más grande desastre de la historia del átomo pacífico se transformara en apocalíptico”.
(Págs. 225, 231/232).

Argelia: horror islámico
“Tutela del varón, poligamia y repudio han vuelto de la mano de las leyes. Y el círculo se cierra cada vez más. El integrismo apunta a todos: a los beréberes que no quieren hablar árabe y que siguen las costumbres enraizadas en un Islam tolerante; a la burguesía europeizada que enseña el francés a sus hijos y que bebe el vino que dan su excelentes viñedos, a los antiguos miembros del FLN culpables de la corrupción y del hambre; a los comunistas; a los socialdemócratas occidentalizados; a los extranjeros que hacen funcionar la industria petroquímica y dan mal ejemplo… a todos, pero especialmente a las mujeres que se resisten al peso del chador.” (Pág. 239).

Kenia: la oportunidad de los micro créditos
“Porque el problema de Felisa es de los que se solucionan con treinta dólares. Con ese dinero, más otra cantidad igual que ya tiene ahorrada, podrá ir al mercado central y comprar media docena de sacos de maíz de buena calidad. En un mes, esta mujer calcula que podrá pagar las seiscientas pesetas que cuesta alquilar una choza, cantidad nadie despreciable si tenemos en cuenta que el sueldo medio en la ciudad no llega a las dos mil pesetas mensuales. Y le urge, porque ayer mismo acaba de llegar otro pariente de Molo que también ha perdido su casa bajo el fuego masai y al que es forzoso alojarle.” (Pág.252).

EE. UU.: ¡no quites nunca las manos del volante!
“Este es un país donde los osos de peluche y los potitos están más reglamentados que las armas. La prueba es que cincuenta mil niños y jóvenes menores de catorce años han murto víctimas de armas de fuego entre 1979 y 1991. Casi tantos como soldados norteamericanos en Vietnam. Y sigue la cuenta.
(…) De momento, la mayoría está de acuerdo en endurecer las leyes, llenar las cárceles y controlar más policías. Otros asuntos, como la cultura de la violencia, el presente y destino de los guetos y el empleo de los gastos sociales no están en el programa de los legisladores de este año.”
(Pág. 268).

Cuba: playas, mulatas y ron
“Y así fue. Con el gancho de las fantasías eróticas de los masajes, las agencias internacionales ofrecieron un tipo de viajes para ´ejecutivos occidentales´ de alto poder adquisitivo que, más tarde, abriría camino a otras ofertas más populares.
De todas formas, la fórmula playas, mulatas y ron se estaba imponiendo poco a poco en el turismo de la isla. Sólo era cuestión de promocionarlo algo más.”
(Pág. 276).

Nicaragua: sandinismo, S.A.
“Saben que no hay otra salida para este país… Y además tienen otras preocupaciones. No en vano el Frente se ha convertido en uno de los empresarios más fuertes de Nicaragua con intereses en líneas aéreas, algodonales, pesquerías y producción ganadera. Y como el resto de los empresarios, necesitan desesperadamente que la economía funcione.” (Págs. 295/296).

El libro es un claro alegato a favor de la dignidad humana tan maltratada y olvidada hasta por quien la sufren en carne propia. De hecho, tal y como afirma el propio Semprún en su prólogo: “Cuando las familias recuperan su dignidad, cuando las mujeres, las niñas, no se venden por cuatro duros, ni la cerveza que te tomas te sabe absolutamente injusta. Es entonces cuando ellos dan lo mejor de sí mismos, cuando se les conoce bien, como son y no como los retratamos los periodistas.” (Pág. 22). Toda una declaración de intenciones.

Cita virtual en: http://herenciaespanola.blogspot.com/2008/01/viajes-desaconsejables-libros.html

2 comentarios:

Herencia española dijo...

Muy buen articulo. Con tu permiso lo enlazo en mi blog :)

Juan Ignacio Vargas. dijo...

Permiso concedido, caballero.