domingo, 4 de abril de 2010

La última aparición de la Virgen


   MARTÍN, Santiago, La última aparición de la Virgen, Barcelona, Planeta, 2008.

   Esta obra de Santiago Martín, atrapa al lector desde la primera a la última página en un acontecimiento universal que transcurrirá en el plazo de una semana. En La última aparición de la Virgen las fuerzas del Mal ("el patas"), comandadas por un tal señor X al mando del CUR (Comité para la Unificación de las Religiones), altas organizaciones internacionales (ONU) y prestigiosos medios de comunicación social (“The New York Times”), atacan a la Iglesia católica desde todos los frentes con una rapidez y despliegue de recursos impresionantes. Todos los católicos del mundo, desde la alta jerarquía –empezando por el Papa y el colegio cardenalicio- hasta el último creyente, se ven rodeados y perseguidos como jamás lo hubieran imaginado desde todas las instancias públicas y privadas del mundo. De por medio, la aparición de la Virgen María a Elisa, una joven guatemalteca que recibirá un enigmático mensaje: “(…) debe ir a una tierra de sol y de piedra; la piedra esconderá a Pedro bajo su sombra.” con el fin de proteger al Pontífice de sus perseguidores, y también: “(…) los enemigos se le volverán amigos; y los amigos, enemigos.” como aviso a navegantes acerca de la existencia de miembros en el seno de la propia Iglesia que son lobos con piel de cordero, sin olvidar que existen otras religiones mundiales no cristianas que actuarán de un modo distinto al esperado… El Vicario de Cristo reflexionará sobre los acontecimientos que han llevado a esta situación con humildad y afán de volver a las raíces de la Fe en su encíclica Amar el Amor; donde el autor y sacerdote –Santiago Martín- aprovecha hábilmente para dejar patente el hermoso espíritu carismático en el que milita: los Franciscanos de María.

   En las postrimerías del libro deja una Nota Final que no tiene desperdicio y por eso me he atrevido a reproducirla:
   “Esto es una novela. Pido disculpas a cualquier persona o institución que haya podido sentirse ofendida por alguna alusión o cita. Todo es inventado. Bueno, en realidad, no todo. Pero el lector sabrá distinguir qué es ficción y qué no, aunque los nombres no sean los correctos, es tan real como la vida misma.
   Quizá a alguien le haya sorprendido la gran cantidad de muertes que tienen lugar en la novela. No es casual. Es una forma de decir que el mundo sin Dios se vuelve inhabitable para el hombre, que el mal sólo genera odio, miedo y destrucción. Y que, precisamente por eso, no pude construir. ´Omnia vincit amor´. Todo lo vence el amor. No tengáis miedo”.