PAMPLIEGA, Javier, Afganistán. La vida más allá de la batalla, Barcelona, Plataforma, 2010
El joven reportero, Antonio Pampliega, plasma en su libro Afganistán, una serie de retazos de su época como corresponsal para varios medios españoles. En esta lozana obra, relata diversas experiencias de afganos a lo largo y ancho de un país en guerra, un territorio que fue creado “Cuando Alá hizo el resto del mundo, vio que había quedado un montón de deshechos, fragmentos, trozos y restos que no encajaban en ninguna otra parte. Tras reunirlos, los arrojó a la tierra y así creó Afganistán” (Pág. 17) tal y cómo reza un proverbio afgano.
Entre la miseria que trae toda guerra, siempre hay tiempo para la sonrisa, el recuerdo, la esperanza, los héroes anónimos (como los “fixer”), los amantes del cine, las razas olvidadas (como los hazaras), los discriminados (las mujeres con “burka”) y cómo no para los lobos que se pasean y destruyen por doquier, como los talibanes. Perros sedientos de sangre, destrucción y la coacción. Amigos del gatillo fácil, las ejecuciones sumarias, las palizas públicas, las quemas de libros y la imposición del terror allí por donde pisan.
Afganistán. La vida más allá de la batalla es un sugerente título para un relato periodístico que destaca el amor tras el odio en un país que lleva décadas en guerra. A principios de la década de los setenta, la antigua monarquía fue transformada en república, por un golpe de Estado, a fin a la URSS. Al final se instauró la rama pro comunista en el gobierno que, atizado por el Movimiento de la Revolución Islámica, pidió la ayuda soviética a finales de la década. La intervención rusa (1979-1989) causó numerosas bajas entre sus filas (más de 13.000 de un total de 100.000 hombres allí desplazados), lo que azuzó aún más si cabe el integrismo islámico en la región, apoyado por los EE.UU. Con la caída de la Unión Soviética los guerrilleros musulmanes tomaron Kabul en 1992, estallando la guerra civil afgana entre tropas gubernamentales y talibanes. A pesar de los intentos de resolución por parte de la ONU y del apoyo exterior de Rusia, Pakistán e Irán a los diversos contendientes, los integristas talibanes se hicieron con el poder en 1996, estableciendo un régimen de terror basado en la Sharia (ahorcamiento de los enemigos, expulsión de las ONG, s del país, ostracismo femenino de la vida pública, castigos corporales, adiestramiento de grupos terroristas de Al Qaeda al mando de Ben Laden, etcétera). Finalmente, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra los torres gemelas de Nueva York, los EE.UU. lideraron una coalición internacional para derribar el régimen talibán ese mismo año. Tras la victoria inicial, la OTAN tiene desplazados allí 64.500 hombres de un total de 37 países en cuadrados en la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), con un constante goteo de muertos en combate occidentales (estadounidenses y británicos sobretodo) y lentos avances contra los talibanes refugiados en las montañas del sur que amenazan con llevar el conflicto a la vecina Pakistán, país nuclear. Las tropas de EE.UU. se marcharán en 2013…
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