lunes 14 de noviembre de 2011

Falacias de la izquierda, silencios de la derecha

MOA, Pío, Falacias de la izquierda, silencios de la derecha, Madrid, Libros Libres, 2010

El escritor y periodista Pío Moa traza un pequeño ensayo –muy repetitivo en ocasiones- de artículos mordaces y agudos sobre la realidad política, cultural, social, religiosa e histórica de España. Este antiguo y arrepentido terrorista marxista, lleva más de una década siendo –junto a otros como Federico Jiménez los Santos y César Vidal cuando trabajaban para la COPE o Eduardo Serrano y Antonio Gutiérrez en El Gato al Agua- la punta de lanza crítica y valiente que hace tronar a los comunicadores y demás miembros de la farándula de “la Zeja”, por sus análisis desacomplejados e incisivos de la realidad española de nuestros tiempos.
Es un libro muy recomendable para quién desee saber algo más de nuestro presente y pasado recientes, fuera de los acomodaticios medios de comunicación y centros de enseñanza tan benevolentes con el poder político y sociocultural imperante. Dejo una cita del propio autor que resume fantásticamente Falacias de la izquierda, silencios de la derecha: “Porque la izquierda, que ha recibido golpes tan duros y en principio demoledores como la caída del Muro de Berlín o la evidencia de sus “cien años de honradez”, ha podido sobrevivir a ellos transfiriendo su vieja legitimidad ideológica –el marxismo, ante todo- a la historia: era el pasado el que legitimaba a las izquierdas y los separatistas, pues en el enfrentamiento crucial de la guerra civil ellos habían defendido la libertad frente a los “fascistas”, los asesinos de la democracia de quienes desciende la derecha en general y el PP en particular. Figúrense, los estalinistas, marxistas del PSOE, racistas del PNV, anarquistas, golpistas del nacionalismo catalán y de las izquierdas republicanas… ¡defendiendo la democracia todos juntos! (aunque a menudo también se mataran entre ellos). La falsedad es evidente, chocante, estridente, y sin embargo se ha impuesto en gran parte de nuestra sociedad, incluso en la derecha. Un fenómeno tal, con tan graves repercusiones políticas actuales, sólo ha podido producirse por una abdicación moral e intelectual casi inimaginable por parte de quienes debieran haber defendido la verdad.” (Pág. 13).