HOLMES, Richard, Un mundo en guerra. Historia oral de la segunda guerra mundial, Barcelona, Crítica, 2008
La imagen y la palabra, el documental y las declaraciones de testigos principales fueron los ingredientes básicos de Un mundo en guerra, en palabras de Jeremy Isaacs director de The World at War (1973-1974). La música y la voz del narrador dieron la visión de conjunto. Por su parte, Richard Holmes, empleó 280 transcripciones de las 368 existentes, destacando la escasa información habida por parte de los soviéticos y europeos del este, ya que el documental se realizó en plena Guerra Fría. De hecho, contrasta la escasa información existente del Frente Oriental, ante la numerosa de la batalla del Atlántico, el Día D, el frente del Pacífico o el Holocausto, por ejemplo. Políticos, militares de alta graduación, espías y periodistas, junto con soldados, suboficiales, prisioneros de los campos, obreros y amas de casa son los protagonistas de la Historia oral de la segunda guerra mundial. Los 35 capítulos de los que consta el libro, tienen una interesantísima introducción histórica que enmarca bien los testimonios posteriores que se dan en cada uno de ellos. Además, hay un largo listado biográfico de los entrevistados para que, el lector, pueda y sepa de quién se está hablando.
Por mi parte, me he atrevido hacer un resumen de lo que supuso la II. ª Guerra Mundial, que no tiene porqué coincidir con la estructura hecha por Richard Holmes, pero que sí pertenecen a la obra del historiador Juan Ignacio Vargas (La Génesis del Mundo Actual. Del alba al ocaso de Europa, págs.: 268/275) con el fin de dar una visión de conjunto de los hechos que se narran en el libro:
"El mundo en guerra (1939-1945)
Hay que tomar en consideración muchos aspectos, como el potencial bélico de los contendientes –en especial el alemán, el estadounidense y el ruso-, la acción de mando de Hitler, la importancia de las reservas (petróleo, carbón, caucho, algodón, hierro, equipo eléctrico, níquel, cobre y plomo) tan necesarias para la guerra, la logística (avituallamiento de municiones, combustible y víveres) imprescindible para el desarrollo de las ofensivas, la revolución científica durante el conflicto y la creación de nuevo armamento (radar, carro de combate, aviones-cazas, aviones-bombarderos, aviones de reconocimiento, minas magnéticas y acústicas, bazooka/contra carro, misiles V-1 y V-2, submarinos, la bomba de átomos) que se dieron a lo largo de todos los años de campaña, la renovación de las tácticas (los paracaidistas y la retaguardia enemiga, la movilidad del carro de combate, la Blitzkrieg frente al concepto estático o posicional, el bombardeo masivo de zonas civiles) que se dieron en todo el teatro de operaciones mundial. Las principales etapas fueron:
El III Reich invadió Polonia, Dinamarca, Noruega y Francia mediante la Blitzkrieg. Batalla aérea de Inglaterra
El 1 de septiembre de 1939, la Wehrmacht entró en Polonia, mientras que el Reino Unido y Francia le declaraban la guerra. Apoyándose en su pacto con el Reich, la U.R.S.S. atacó Polonia desde el este e invadió además las repúblicas bálticas de Estonia, Letonia y Lituania, así como también atacó a la escandinava Finlandia. El 9 de abril de 1940, Alemania aplicó de nuevo la Blitzkrieg y ocupó Noruega y Dinamarca; al norte de Escandinavia, un contingente de tropas especiales franco-británicas quedó aislado y debió evacuar su posición ante el avance germano en el continente. En el Reino Unido, Winston Churchill se hizo cargo del Gobierno. El 10 de mayo se produjo el esperado ataque alemán al frente occidental; Holanda se rindió -tras el bombardeo de una Rotterdam ya vencida- y la siguió Bélgica
Los ejércitos franceses fueron derrotados, y la supuesta infalibilidad de la Línea Maginot fracasó al ser rodeada por detrás. A finales de mes, alrededor de 350.000 soldados británicos enviados a Francia fueron duramente reembarcados en Dunkerque, huyendo del avance alemán. Mientras, los dirigentes de la República francesa escaparon de la rápida invasión alemana. Mussolini aprovechó la situación para declarar la guerra –a traición- a la fenecida Francia, y ocupó las regiones limítrofes del valle de Aosta. El 22 de junio, el mariscal Pétain solicitó el armisticio. El país quedó dividido en dos: la Francia ocupada y la Libre o colaboracionista de Vichy. En agosto comenzó la célebre Batalla de Inglaterra, cuando la potente Luftwaffe se batió en el aire con la Royal Air Force (RAF), de la que salieron aventajados los ingleses, librándose de este modo de una invasión en toda regla, aunque no de los bombardeos continuos hasta el final de la guerra.
Hitler aseguró, además de su alianza con Italia y Japón por el pacto del Eje (septiembre de 1940), la no intervención de España, Suecia y Suiza, además de la firma de otro tipo de acuerdos de colaboración con Hungría, Rumania, Bulgaria y Turquía. A principios de 1941, la desastrosa invasión italiana de Grecia obligó a los alemanes a intervenir en los Balcanes y retrasar la invasión de Rusia. Los españoles, a pesar de las apetencias sobre Gibraltar y el Marruecos francés, no entraron finalmente en una nueva guerra y apoyaron simbólicamente con la célebre División Azul, para luchar contra el comunismo ruso, al lado de los alemanes.
Tanto la U.R.S.S. como los EE.UU. entraron en la Guerra junto a los Aliados
El 22 de junio de ese año dio comienzo la Operación Barbarroja, consistente en invadir la Unión Soviética. Fue el mayor despliegue de fuerzas nunca visto (4.000.000 de hombres –y su correspondiente material de guerra- frente a 4.500.000 del Ejército Rojo. Este hecho supuso un gran alivio para la Gran Bretaña. Pero la guerra dio un vuelco total tras el bombardeo de la base estadounidense de Pearl Harbor en el archipiélago de Hawai, el 7 de diciembre de este miso año. Por esta agresión a suelo americano, los EE.UU. abandonaron su -hasta ahora- neutralidad (excepción hecha de alguna ayuda emblemática de voluntarios y de material bélico a Inglaterra), y aplicó todo su enorme potencial humano e industrial en contra del expansionismo del Eje por todo el mundo; concretamente al Reino Unido y a la Unión Soviética.
El imparable avance del Japón fue frenado en las islas Midway por los norteamericanos
A partir del ataque por sorpresa nipón a las islas americanas de Hawai, todo el océano Pacífico y el Extremo Oriente fue el campo de batalla entre los Estados Unidos de América y el Imperio del Sol Naciente. La intervención norteamericana detuvo este arrollador avance, que había entregado a Tokio la rápida dominación de la colonia francesa de Indochina, la británica de Birmania, el archipiélago de las Filipinas y otras muchas de la Polinesia. Contención y avance que se plasmaron en algunas de las batallas decisivas de la guerra como Guam, Tarawa, Midway y Guadalcanal con un gran coste de vidas humanas para ambos contendientes.
La operación “Guerra Relámpago” alemana fue frenada en el frente ruso (Stalingrado) y africano (El Alamein)
Detenida la invasión en las puertas de Moscú y Leningrado, los alemanes se lanzaron en vano contra los yacimientos petrolíferos del Cáucaso. El Ejército Rojo resistió el embate y contraatacó: el 31 de enero de 1943 la Wehrmacht sufría su primera gran derrota; en la batalla murieron más de 300.000 soldados alemanes. En julio de ese mismo año los aliados desembarcaron en Italia, a la vez que el dictador fascista era retirado del poder. Durante dos largos años, la península itálica fue un duro campo de batalla entre las tropas angloamericanas y las alemanas. Para contrarrestar la presión alemana sobre las islas británicas, los ingleses buscaron un lugar de lucha fuera de su región: el norte de África, sede de colonias francesas, italianas e inglesas. El Afrika Korps fue un peligro para las ratas del desierto británicas, que se vieron la cara en las batallas de Tobruk y El Alamein. Desembarcados los americanos en Marruecos y Argelia en noviembre de 1942, remataron a las fuerzas del Eje en el subcontinente árabe.
Avance aliado en Europa del Este por los soviéticos y del Oeste, tras el desembarco de Normandía, por los angloamericanos
Mientras que en el este se producía el imparable avance soviético –a costa de muchas vidas- que amenazó a los países eslavos satélites del III Reich, los aliados prepararon el golpe certero al Imperio alemán: el desembarco en Normandía. La Operación León Marino, apoyada por 14.000 bombarderos comenzó el Día “D” a la hora “H”, 6 de junio de 1944. Unas 7.000 embarcaciones transportaron desde la vecina Inglaterra 3.000.000 de hombres y una enorme cantidad de carros de combate, vehículos blindados y demás material de guerra jamás vista hasta entonces. La resistencia alemana fue fuerte, pero no pudo impedir el avance aliado; Paris fue liberado el 25 de agosto.
Por el este, las tropas soviéticas avanzaron mientras que el ejército patriótico polaco se levantó en Varsovia, con la esperanza –cínicamente frustrada- de ser liberados por el Ejército Rojo, que prefirió ver cómo destrozaban toda posible resistencia interna ante un futuro gobierno polaco comunista pro soviético, como así ocurrió. Junto a este levantamiento eslavo hubo otro más al sur, en los Balcanes, cuyos partisanos comandados por el yugoslavo Tito liberaron la capital Belgrado. Los rusos entraron a su vez en Budapest (Hungría), Praga (Checoslovaquia) y Viena (Austria), mientras que los alemanes tuvieron una situación cada vez peor en la zona báltica.
Derrota del Eje, en Europa, gracias al efecto tenaza aliado y, en Asia, a las bombas atómicas
El 30 de abril de 1945, Hitler se suicidó en la cancillería de un Berlín ya tomada por los soviéticos. Entre el 7 y el 9 de mayo, Alemania capituló incondicionalmente. Millones de personas huyeron del este al oeste, frente a la bárbara actitud rusa en los países liberados. De los lager alemanes descubiertos en el avance aliado occidental y oriental quedó el resto de los 6.000.000 de judíos vilmente asesinados, sin olvidar otras minorías étnicas o ciudadanos de todos los países de Europa. Un horror sólo superado por los gulags soviéticos que jamás fueron liberados… Una guerra cruel y muy reñida, que no acabó hasta que los estadounidenses bombardearon las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, rindiéndose incondicionalmente el Japón el 2 de septiembre."
En definitiva, la obra de Richard Holmes - Un mundo en guerra. Historia oral de la segunda guerra mundial- es un libro muy recomendable para todo aquel que desee conocer y profundizar en lo que fue la última gran conflagración mundial.

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